lundi, décembre 12, 2005

El Puerto y los amigos

El 8 de diciembre es el único santo que me sé. Mis tías (mi tía abuela y su hija) se llaman Concepción y era tradición hacer un almuerzo. Hasta que el marido de la hermana de mi abuela, que era como mi abuelo, se murió hace unos años. Por eso y porque los primos crecimos… y bueno, como en todo, al crecer la familia se desaclana. Este fin de semana era largo, el año pasado el 8 cayó miércoles. Lo recuerdo pues fue el día que mi papá me fue a buscar a Viña con la camioneta…la mudanza definitiva… vuelve el perro arrepentido, la hija pródiga en la Biblia, la hija con el alma destrozada y con fracaso de vida, para mí…

Pensaba en esas cosas esta semana, semana que se acababan mis clases en Viña y que ya no necesito ir hasta abril (espero que en abril sigan mis clases, aún no me lo han confirmado, pero parece que será de ese modo). Sabía que tenía que poner las notas el viernes, viernes sándwich en muchas partes pero no en mi oficina.

Sabía que quería ver algún año nuevo en el puerto alguna vez, y como espero que este año finalmente se concretice a más tardar en octubre un viaje definitivo y con estadía prolongada o permanente en Barcelona. Y entonces creció en mí la idea de tener un lugar en el puerto… y poder ver ahí el año nuevo del 2006.

Yo siempre fui más amante de Viña. A Valparaíso lo conocí y reconocí el año 92, cuando croquée como estudiante de arquitectura que era, sus calles y sus rincones. Yo era como se ven ahora las chicas con papel y lápiz… algunos con cámara y digital incluso. Por esos años de inicios de los 90 no era así. Yo andaba con jardinera y usaba pañuelos en el cuello, comprados en la feria del Santa Lucía. El look de “arquitectos” de pelo corto y de negro no se estilaba mucho. Es curioso eso, mi pasado medio hippi. No mucho, pero un poco. Igual debo reconocer que algo de eso tengo…aunque como diría mi mamá “Hippy de general Holley”.

Entonces yo caminaba por Valparaíso con ese atuendo, una croquera de madera una pluma y tinta china… y un bolso para guardar todo eso, un chaleco o un paraguas, billetera etc. Recuerdo que no me parecía nada de mágico. Sino que hediondo, peligroso, lleno de borrachos, perros vagos, gatos malolientes, y muchas fecas de animales por todos lados. No me gustaba. (Ya no tengo ni los dibujos de entonces, que fueron taaaantooontos, que un buen día se hicieron un gran bolo y a la basura. Triste, pero en fin). A mí me gustaba Viña.

Viña y la Av. Perú y el muelle Vergara y el Cap Ducal, hotel cuya arquitectura me parecía más que top. Viña y el cine arte donde he visto las películas que más me han gustado en la vida. A mí me gustaba ser viñamarina, no porteña.

Pero este año conocí a una mujer especial. Una chica un poco menor que yo, que vivía en Valparaíso. Y me mostró otro ángulo. TAN distinto. Y otras vista y me hizo re-conocer cosas que creía que sabía. Y vi aspectos desconocidos para mí, o que ahora me importan y antes no.

Además, reconozcamos, que han invertido bastante en lugares, y han arreglado y hartas partes son lindas, objetivamente. Hay más arquitectura adecuada, más limpieza (no muchas más) pero hay. Y bueno, me gustó. Y me gustó la dinámica social del puerto. Recordé lo que una vez él me dijo: “Yo quiero vivir en Valparaíso, no en Viña, porque en Valparaíso la gente se saluda”. Y es cierto. Y eso me gusta mucho.

Con todo esto negocié un horario de tarde el martes para ausentarme el viernes y partí a Viña el jueves, santa concepción, a casa de un amigo. Pero me cambiaron los planes, mi amigo, con razones que comparto poco, prefirió que no fuera… Me gustó que me dijera la verdad en todo caso. Pero yo debía ir igual, y se me ocurrió pedirle asilo a una persona querida en cuya casa en general no hay problema. Pero ella podría sólo una noche, yo quería dos.. porque quería rentar una pieza. Sí, lo había decidido. Tendría mi pieza para el año nuevo. Un lugar de escape. Bueno, llegué.

El jueves di vueltas por Viña me junté con mi amiga y le expliqué cosas. Mi amiga se va a España el jueves ( igual que mi mamá, si el jueves es 15 y se va!!!) y bueno, esta amiga me hará –por fin- las averiguaciones que tanto he buscado sin éxito: irá a extranjería en Bcna. Le llevé las preguntas escritas y conversamos de esto y lo otro hasta altas horas de la madrugada… hora en que Morfeo me meció dulcemente en sus brazos.

Viernes. Un calor increíble. Yo andaba de vestido rojo y me veía linda. Fui a poner notas y me dijeron que me veía bien y me gustó. No tuve que reprobar a nadie afortunadamente… porque la muy ganza dejé traspapelados unos ensayos en Santiago, so, no tenían en caso de 4 chicos las notas finales. Pero en fin. Hablo con una chica, ex alumna y hablando de esto y aquello sale el tema de que busco pieza y en el cerro alegre y que yo vivo por ahí y que te mando los datos en un rato más, tipo 2 pm perfecto y en eso quedamos.

Salgo a almorzar con un amigo a quien le tengo N cariño y hablamos de él y de cine y de cosas varias y que en los supermercados los jueves, como ese día, renuevan avisos, que me acompañará a ver piezas. Vamos. En eso estoy y me llama el Doctor.

Le cuento en la que estoy y que requiero un lugar YA, pues no tengo donde dormir esa noche. Y él, vuelve a insistir con la invitación que he declinado varias veces, para no darle falsas expectativas (le dije con todas sus letras que “él me cae bien pero que no es mi tipo”)… y él agrega, al teléfono, “sin ninguna intención de nada” un poco sobrepasada le digo que puede ser, que quizá… y me dice la frase mágica “pero no tengo saco de dormir, ¿te puedes conseguir uno?”. Y pues yo feliz, podía, lo conseguí. Y caché que en realidad sólo me quería ayudar porque le caigo bien. Me gustó eso.

(Seamos sinceros no es que con el doctor yo jamás de los jamases… pero sería para pasar un buen rato y listo, para conversa sobre todo… y pues siento que de repente él se pasa películas más en colores conmigo… entonces para ser responsables emocionalmente, hay que decir “no”, pero dada la frase mágica, pude decir “sí”).

El asunto es que fui a ver lugares en Viña y el calor era tal que casi me meto al mar con vestido rojo y todo. Pero claudiqué. Fui a ver un depa y me salió una señora prototipo de la señora con quien NO hay que arrendar.

No es que yo no le puedo dar precios por teléfono”… Y esto es “pri-va-do, ¿me entiende?, pri-vado.do, ud, habla con la dueña de casa”.

Era personaje de película Kitch. Unos 60, pelo negro crespo y bien peinado de peluquería. Ojos café MUY maquillados azules, de pestañas postizas negras. Vieja fea desubicada y que vive sola y “la vio alguien entrar?” porque aquí es pri-va-do, como yo soy sola”…. No, huí rauda de ahí.

Y el sol que era atroz pero en fin ya cerca de las 7 me voy a la plaza Victoria, centro de encuentro con el Doctor. Me quedo sin minutos por ende, sólo lo puedo esperar y no llamar como acordamos. Veo lo que pasa… mucho ambiente.
Hare Krishnas que promocionan un centro al que se puede ir gratis los domingos en la tarde y hay degustaciones vegetarianas. Un grupo de batucada por aquí, otro grupo que canta por allá, muchos niños en unos autitos de colores… Una chica alta y rubia, de falda gitana con un niñito de unos 4 años bien morenito que camina a su lado… Todo se mezcla. Me gusta. El Doctor llega y toma mi saco de dormir y mi bolso y caminamos hacia el ascensor espíritu santo en el cerro bellavista, que yo no conocía a pesar de mis corquis de antaño

Y pues llegamos a una parte del museo a cielo abierto, donde caminamos por lugares que se han refaccionado y que son muy lindos, paso por un mural de piedra por la Magner (creo que así se llama, la escultora que le hizo el mural de piedra en la casa de Isla Negra a Neruda). Top. Frente a mí está el hermoso (y restaurado edificio) de la fundación Valparaíso con su bello y caro restauarant. Y ahí, a los pies una gran casa verde re acondicionado con varios depas es la casa del Dr. Entro. Es media minimalista y hippi a la vez. Me gusta. Me gusta la vista.

Dejamos cosas, me abrigo, llamo, tomamos un té veo el lugar y salimos a pasear por los cerros camino al cerro alegre, lugar de datos proveídos por mi ex alumna y donde acabo de llamar para ver. Veo aquí y allá nada me gusta hasta que sí, esta pieza parece que sí… nada del otro mundo, pero hay vista y cuesta 48 mil sin mes de garantía con gastos incluidos. Me gusta. Vamos a ver un par más… una es sensacional pero cuesta 100 mil. Y ya es de noche y volvemos.

Y vamos súper y compra late harvest y otras cosas… le digo que no tengo dinero, él dice que no importa y pues compra jugo, frutas, huevos. Y en fin…

Y vamos y él cocina reineta y comemos y reímos y miramos las luces del puerto en la bahía y todo parece muy bueno para mí. Y quedamos que el año nuevo, sí, que comamos juntos, vendrá mi hermana, mi amigo tal y tal… y pues Ya. 1 am mi cuerpo me pide dormir y el saco lo posamos en el colchón inflable que él infló para mí… y duermo profundamente, sola, hasta las 9:30 am.

Sábado y pues desayuno y yo veo mis mails y una buena y querida amiga mía, me escribe algo que me duele. Dice que ella sintió cosas feas a partir de cosas que yo dije e hice. Pero me lo dice de un modo tan adecuado, y finaliza con algo “te lo digo porque aunque no me creas te quiero mucho y te lo digo para que reflexiones”.
Me llegó al alma y le agradecí por mail la franqueza, la valentía de decirme en vez de evadir, la tremenda enseñanza que me dio, y el darme una muestra de su valor y de lo afortunada que soy de tener amigas que te dicen las cosas aunque no sean lindas, de una manera adecuada, con buena intención y cariño. Me gustó que ella fuera mi amiga. No le conté al doctor, ya salíamos a lo de las piezas..

Conversa entre cerro y cerro y arriendo pieza. De 15 a 15. Y volvemos a comer ensalada de lechuga con palta y luego hay que ir a buscar unos remedios a su consulta que debe traer a Santiago y pues yo los llevo si no me cuesta nada y segura y claro y pues ok. Y de ahí a devolver el saco y a la playa…

Y entonces son las 17 hrs. Y estamos playa Acapulco, echados, rico. Viento un poco… en fin lindo el mar azul. Estoy feliz. Y nos vamos al mall a comprarle un echarpe a mi mamá. (Los de la feria no me gustaron). Quiero uno suave, de colores, para que lo use mi mamá en Málaga cuando haya viento como ahora en Viña. Algo que no le pese en la maleta llena de ropa de invierno y le guste y sea de navidad y para que le guste y lo use y me recuerde. Pues ok. Lo compramos. Y vamos de regreso a su depa…

Y compremos algo dulce y nos tomamos un té antes que te vayas, claro. Y vamos y compramos y algo de plata pongo esta vez y bien y llegamos y armo bolso y él que hierve agua y pone mesa… y así, ahí, con puesta de sol desde la ventana, se termina un poco mi día porteño, sólo porque mañana son las elecciones.

Me da la dirección para llevar los remedios y me deja en el colectivo. Quedamos que llamará tipo 11 am pues es la hora que se prevé llegaré a mi casa. Tal cual. Llamó. Le agradecí la hospitalidad y amabilidad. Y fue todo muy grato… y todo sin querer queriendo.

Domingo de elecciones… bueno, eso será para después.






15 Comments:

Blogger crusoe said...

Se te borraron los otros post?

11:35 PM  
Blogger EL CAMINANTE SOLITARIO said...

que bueno que escribiste, te demoraste pero esta bien, me habria gustado verte con vestido,de que color era? me tinca rojo, al parecer siempre tienes experiencias nuevas cuando vienes a la playa, que entrete, eso es genial,entonces quedaste comprometida para el año nuevo con el galeno?, lo cual me imagino que tb es positivo para ti
hay mucha nostalgia en tus letras y tb hay muchas cosas que no entiendo y tal vez sea mejor asi, pero siempre me gusta leerte, una por que se que haces y como estas (aunque no tan claramente) y segundo por que es como una novela, reconosco que me gustaria ser mas protagonista, pero por lo menos soy secundario y "es lo ue hay" , me conformo con estar en los creditos jajajajajaj
eso
saludos

5:00 AM  
Blogger Karl Andrews said...

Me gustaron tus palabras para describir sin herir a nadie, lo que estas pasando en este momento. No es facil expresarse y mucho mas dificil que lo comprendan a uno.

Por lo menos podemos desahogarnos en los blogs...

Saludos
Karl

7:10 AM  
Blogger Sofía del mar said...

Que lindo te quedo el relato,
pero mejor aún lo relatado,
Me encanta que hayas descubierto que la verdadera belleza del puerto,habita en el mar,en sus habitantes, y en la sonrisa de los niños que bajan corriendo del cerro comiendo marraquetas con jamón, con la cara sucia, pero con el almá muy limpia.
Querida, te llamré para que nos veamos antes de navidad, a ver si hacemos una caminata por los cerros con una nueva cesion fotográfica, mientras seguimos hilvanado historias.
Un fuerte abrazo y Mucha fortuna
Te quiere
Sofía.

9:28 AM  
Blogger Pepet el Anacoreta said...

te imagino vestida de rojo por la ciudad.
Por lo que describes ese Doc si parece ser tu tipo tal vez porque te dio un día encantador.

10:16 AM  
Blogger Una sombra said...

El mar, la arena, las gaviotas...
La playa, siempre he sentido, se presta a una disposición emocional, corporal e intelectual distinta. Los sentidos se agudizan y nos regalan oídos a lo que envueltos en cemento no escuchamos. Extiende texturas que bajo el smog se piedren. Abre un canal de constante transmutación hacia lo divino: el hogar. Ese espacio preciado dentro de cada uno. La paz con lo nuevo, lo antiguo y lo que llevamos arraigado producto de una historia antepasada...
Keep on moving. Moving with de flow... creando una nueva.

Que bueno que estás de vuelta. Se extrañaban tus letras.

7:09 PM  
Blogger Elisa de Cremona said...

te dejé una cosa en mi bloggggggggg

1:38 PM  
Blogger Patricio Larraín said...

Lindo Valpo po Negra, simpre ha sido así.

Un beso
PL

4:30 PM  
Anonymous Anonyme said...

Te imagino caminando por las callles del hermoso valparaiso con un hermoso atuendo , siendo la atracción de cuanto transeunte pasa.
Muy buen post

5:59 PM  
Blogger Atcharya said...

Uffff... te confieso que temí, que en algún punto de tu relato, saldrías con que tu, tututututu, tuuuuuu, tu tu tu tututútu y el doctorciiiito aquel aaaaquel... en fin, creo me entiendes...

Ponle pimiénta nomas, entre ponerle y no ponerle, que es mejor?, pues, poneeeeeeeeerle poh...

Y que bien eso de no meterte con Mildred, la vieja odiosamente kitch, la falta de acción, de seguro la tiene convertida en una amargada,.. lejos mejor el Doc y te ahorras las consultas médicas y las tan mula añoradas licencias...

Saludos

8:05 PM  
Blogger [ Hródric ] said...

Entretenido y eso que lo leí rápido. Y el metiche (yo) estaba atento esperando el besito después del harvest, jeje.

Bacán Valpo. Sobre todo si se va acompañado.

pan en tu camino

9:59 PM  
Blogger DINOBAT said...

Buena historia, llena de recuerdos y melancolía, eso es lo que queda del pasado, historias, cuentos, anécdotas que contar, los recuerdos nos invaden, tus letras esconden sentimientos, posiblemente no deseas que nos enteremos, y es válido, pues nada espero estes bien, saludos,


JD

6:14 AM  
Blogger Carola said...

Sólo dos alcances de una viñamarina con corazón porteño:

La muralista, vitralista y escultora que compartía con su flia La Sebastiana con Neruda se llama María Martner.

El ascensor Espíritu Santo, que queda a la altura de la Pza Victoria, detrás de Ripley NO llega al Cerro Cordillera, que se ubica mucho más cerca del puerto.

Suerte con el Año Nuevo en Valpo.

6:01 AM  
Blogger eduardo waghorn said...

Lo logré. Leí todo tu post. Todo! Y mientras recorría las imágenes de la zona que caminé en mi post adolescencia, llené mi olfato de agua marina, una brisa salada acarició mi piel, despeinó mi cabello y mis pies se empaparon con la fría playa Caleta Abarca.
Vivií en ambas ciudades, las amo a ambas. Te lo juro.
U abrazo, si deseas pudes visitarme y aportar con tu facilidad descriptiva,

saludos.

4:25 PM  
Anonymous Anonyme said...

hola amiga y cuando otro post yo ya saque otro asi es que te invito a mi blogs.

Un abrazo

8:46 PM  

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