dimanche, juillet 16, 2006

Te amo


El Arrayán está frío y con neblina, son las 2:40 am y acabo de llegar de ir a comer a un rest muy rico, medio peruano, cuyo nombre olvidé, en Manuel Montt (fue la segunda opción, si bien en algun momento el Cachafaz estuvo en la mira, lo descarté por varias razones, más personales que nada, y el elegido fue el Normandie, que me encanta, pero estaba full).

Mi amigo y yo caminamos hablando de lugares para comer y recuerdo un rest de hace mil años y le digo:

"Hace mucho tiempo pololié con un tipo y con él solíamos ir al cine, y había uno en Lo Castillo que me gustaba... como andaba en auto en esa época era fácil ir a cualquier parte... y luego de la peli me gustaba un rest de arriba de ese cine. Era un lugar piola, sin ruido, con jazz bajito, que tenía una galería de vidrio, verde, que daba a un pasillo vidriado, entonces no era encerrado pero no hacía frío" (No le dije a mi amigo, pero me acordé de una vez ahí con dicho pololo: él acababa de sacar chequera e hizo su primer cheque para mí... lo guardé varios años).

Yo andaba movilizada hoy. Estacionamos el auto en las torres de Tajamar y fuimos caminando al Normandie, antes de llegar, mi amigo me dice:

-Mira, este es El Parrón -me lo había nombrado como una opción, que me tincó porque me dijo: "Raúl Ruiz dice que esta es su oficina en Santiago" y yo no lo conocía pero opté por no porque es más bien de carnes -yo prefiero los mariscos o lo vegetariano-, así que íbamos al Normandie, un bistraux con comida francesa deliciosa...-. Y cuando pasamos por "El Parrón" veo como cerámicas azules en los muros y candelabros de madera...

Qué bonito!,¿podemos entrar a mirar? -pregunto.
-Claro- Y entramos...

Él me dice mirando hacia la izquiderda, "ese es el bar que yo te contaba" (harta gente fumando, afortunadamente ya no será más así desde el 1 de agosto) y yo mirando a la derecha digo: "claro y esa es la parte más de restaurant" y al ver hacia ese lado, se cruza mi mirada con la de él, justo frente a mí.

Quedo un poco atónita y olvido que estoy acompañada, me quedo parada, impérterrita... Él me mira, veo su cara de sorpresa y su sonrisa cuando se para y dice "Katty" /anny debería poner here) y se acerca a mí. (Yo justo no andaba producida... andaba como siempre no más.. ¿mal o da igual?).

Era el pololo del primer cheque. Fue el primer hombre que me dijo, en serio, "te amo" y al primero que yo se lo dije, al tiempo después que él a mí. Teníamos 18 años. Nos dijimos eso hasta que ambos teníamos cerca de 24. En ese momento cortamos definitivamente. Eso fue a fines del 96. Las cosas teminaron medias tirantes por lo que recuerdo.

Nos vimos de casualidad un par de veces en la calle. En ambas ocasiones él fue el que se me acercó, en ambas lo saludé casi como un acto reflejo, sin pensar... un poco desconcertada, un poco descompuesta.

Pasaron unos meses, y un día soleado de 1997 cuando aún yo no tenía ni mail ni celular, llegué a mi casa del Arrayán y tenía al menos 10 recados de personas distintas: la mamá de él había muerto (estaba muy enferma hacía tiempo).

¿Qué hacer? ¿Ir o no ir?... Obviamente no era que yo no quisiera estar, sino que quizá él no querría que yo estuviese...

Yo pensaba que ya era bastante terrible que se muriera la mamá de uno, como para que además, como para echarle limón a la herida, fuera alguien a quien no quisieras ver...

Me acuerdo que mi mamá me dijo que ella consideraba que uno tenía que ir a esas partes dependiendo del grado de afecto que tuviera uno con la persona muerta -yo la quería mucho a ella, a su mamá, y nos llevábamos súper-. Pero a mí el tema me parecía más complejo... No sabía cómo decidir.

Y como buena alumna de la UC que era, hice bien mis tareas: averigué en más de 3 fuentes idóneas. Y confirmé, que en este caso, era bueno y deseado por él que yo fuera. Y fui, claro.

No lo vi nunca más, hasta como 6 años después, una vez que como muchas otras fui a una inauguración al Bellas Artes, y como casi todo el tiempo estaba su abuelo, un escultor muy famoso. Pero esa vez, además, estaba su padre -ahora en silla de ruedas producto de una enfermedad fulminante- y él. (Cuando supe lo de su padre pensé en visitarlo, averigué again, y esta vez mis fuentes dijeron que era mejor abstenerse, lo hice).

Lo vi ahí en el MNBA y quise pasar piola e irme, pero él me vio y me gritó de lejos... no tuve opción y me acerqué a saludar, eso fue a principios del 2003, creo.

Con el tiempo entendí eso que me pasó con lo del funeral, hace poco. Claro, porque yo, muy a mi pesar, por diversas cosas, como me dijo un hombre a quien quise mucho (y por quien sufrí lo indebido), soy un ser sufriente (-ya hablaré de eso después- cuando este tipo me dijo eso, me dolió TODO, porque sentí que era cierto, irreversible, y porque él dijo que por eso no había seguido conmigo). Pero luego, supe, tenía una parte buena...

De hecho, recordé con esta historia otra historia que conocí varios meses después del funeral de la mamá de mi ex. Una muy buena amiga mía estuvo emparejada 4 años aprox con un tipo. En ese tiempo ella iba siempre a ver a su abuela. Esta pareja terminó. Como 2 años después de eso, la abuela de mi amiga murió. Y el tipo aquél apareció en el funeral. Mi amiga me contó que no le dijo nada pero que le cargó, que encontró una desubicación gigante... etc.

Justamente lo que preví que podía sucederle a este ex mío... por eso hice bien tareas. Y como confirmé, fui, lo saludé y vi en sus ojos que a él le cayó bien mi presencia, pero yo intuí, gracias a "mi ser sufriente", que podía no ser así (el ex de mi amiga no hizo su tarea). Y por lo mismo, por mi condición de ser sufriente, soy capaz de guardar mis ganas de decir "estoy contigo" o "me parece esto" en pro de no avivar un dolor o de mantener o procurar la paz del otro.
En fin. Estaba yo ahí en "El Parrón" y lo veo... Y "Hola qué tal cómo estás tanto tiempo... bien gracias y tú... bien también" y entonces él dice: "Acabo de ser padre, hace 25 días". Y me alegré genuinamente... "y hombre o mujer y cómo se llama y estay feliz y te felicito". Y en verdad me alegré.
En eso llegó mi acompañante, los iba a presentar pero se conocían...

Me reí para mis adentros, siempre era así con él. Conocía a gente de mi colegio, de mi universidad (él es de la Chile), casi de mi familia... antes que yo. Lo saludaban a él, antes que a mí. Era divertido pero a veces me daba un poco de rabia. Curioso que tantos años después pasara lo mismo...

Se despide de ambos, y a mí me dice "chao preciosa" y me da una abrazo de amigo-oso... hacía tiempo que alguien no me decía eso así... y me gustó que fuera él.

Se va a sentar él, nosotros al Normandie que vemos lleno (Estaba Góngora) y optamos por ir al rest. de MMontt... en el camino le cuento a mi amigo que el tipo del bar en Lo Castillo era él... me cuenta de donde se conocen y tal...comemos mariscos y hablamos de cine, libros, viajes y algo de la vida... Nos vamos. Me invita un té final en su casa pero digo que no... era tarde... Y me vuelvo sola en mi auto, de noche, al Arrayán...

En el camino recuerdo todas las innumerables veces que él me pidió matrimonio... y mi respuesta era "cuidado que te puedo decir que sí" y él respodía a su vez: "siempre te lo pregunto con la esperanza que digas que sí". Recordé las veces que pensé en hacerlo y los nombres de hijos que inventamos, la casa que tendríamos y demás.

Hoy él tiene eso, supongo, con otra mujer, y me gustó que fuera así. Yo no podría... no estoy en esa (en la materna) y si lo estuviera no me gustaría tener una guagua de 25 días y que mi pareja estuviera en un restaurant comiendo con amigos o con gente de la pega (andaba con terno él). Obvio, yo no soy como su mina, presumo que no era yo la adecuada para ser la madre de sus hijos.

Me imagino que si lo mismo me hubiera pasado al año de que terminamos, me hubiera caído como patada en la guata. Pero ahora, casi 10 años después, me cae bien.

Quizá al final toda aspereza, por muy terrible que sea, por muchas lágrimas que haya conllevado, se lima en cuestión de tiempo... o casi todo.... y de harto tiempo....

De hecho hoy al verlo olvidé lo que fue la ruptura... Ya no queda eso, queda, supongo, sólo el cariño gigante que nos tuvimos. Pues lo que recordé no fue el dolor, ni la tirantez del término... Sino que recordé que fue el primer hombre con el que nos dijimos "te amo".

1 Comments:

Blogger Julián Sorel said...

hola katy...

fue muy lindo leer tu post... me trajo miles de recuerdos... y sí... sólo recuerdos buenos... parece que en efecto... lo malo se olvida ... si es que fue tan malo... a la distancia de cien años... cuando resucita...

un beso

7:35 PM  

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